Creo que a nadie se le escapa que la estructura social educativa de las redes sociales, se adapta perfectamente al nuevo concepto de educación. Donde los nodos están formados por profesores y alumnos y las aristas por relaciones educativas, como pueden ser los cursos impartidos, tutorías, grupos de trabajo interdisciplinar, etc. El aula se vuelve una pequeña sociedad formada por el profesor y sus alumnos. Siendo, por tanto, un lugar idóneo para la colaboración y el trabajo conjunto.
Las redes sociales facilitan el trabajo más allá del salón de clases, se derriba el muro del aula, porque:
Ofrecen una plataforma de comunicación versátil que permite distintos modos de comunicación interpersonal en línea, pública y/o privada, sincrónica o asincrónica, que favorece el establecimiento de relaciones personales y grupales.
Fomentan las relaciones horizontales entre docentes y estudiantes.
Favorecen el diseño de dinámicas colaborativas y cooperativas de estudio e investigación.
Impulsan la producción colectiva de conocimiento.
Acentúan el sentido de pertenencia al grupo, y favorecen la creación de comunidades de enseñanza y aprendizaje.
Posibilitan que estudiantes y docentes conozcan y desarrollen formas de enseñanza y aprendizaje no sustentadas en posiciones jerárquicas ni en estímulos basados en premios y castigos.
Contribuyen a que los estudiantes compartan información y documentos en distintos formatos sobre temas de interés para ellos, vinculados o no con los contenidos curriculares del curso.
http://www.uoc.edu/ojs/index.php/rusc/article/view/v8n1-levis
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